En la apacible ciudad de Nocturna, dos eventos misteriosos acontecieron sin que nadie pudiera atar los cabos. El primero se tejió en torno a una serie de espeluznantes asesinatos de mujeres, en su mayoría prostitutas, cuyos cuerpos aparecían desangrados y con una herida en el cuello. El segundo evento era la presencia nocturna de un singular personaje, como sacado de las páginas de la historia, que deambulaba por las calles con una presencia enigmática. Este individuo, llamado Enrique, se distinguía por su larga cabellera ondulada, rostro pálido, ojos oscuros y vestimenta que parecía anclada en otra era.
Vestía levitas y coronaba su figura con un sombrero de copa, destacando por sus modales exquisitos y su serenidad ante las burlas que suscitaba. Aunque muchos podrían pensar que se trataba de un vampiro, la verdad era algo más compleja. Enrique, en su propio mundo, se había convencido de ser un demonio de la noche.
Durante el día, se recluía en la penumbra de su hogar, emergiendo solo cuando caía la noche para recorrer las calles vestido con atuendos heredados de sus ancestros. No era un ser violento, reservando sus actos de agresión solo para alimentarse. Sus víctimas preferidas eran mujeres que consideraba despreciables, principalmente prostitutas, a quienes seducía con facilidad y luego les infringía la muerte con una daga oculta en su muñeca.
Pero una noche, mientras paseaba por un parque solitario, su encuentro con una joven mendiga ciega alteró su rutina. La pureza y fragilidad de la chica conmovieron a Enrique de una manera inesperada. Decidido a protegerla, Enrique prometió volver al día siguiente con un regalo.
El día siguiente, incapaz de apartarla de su mente, Enrique ideó un plan para convertirla y compartir su vida con ella. Sin embargo, cuando llegó la noche y se encontró con la joven, la situación tomó un giro inesperado. Enrique, impulsado por un acto de amor, ofreció su propia sangre para devolverle la vista a la muchacha.
Al amanecer, la ciudad de Nocturna despertó con la noticia de que el temido asesino había sido hallado muerto junto a una de sus víctimas. El curioso detalle de que ambos cuerpos estuvieran abrazados dejó perplejos a los ciudadanos, revelando un desenlace insospechado para una historia marcada por la sangre y la oscuridad.




